
… SIGUIENDO UNA COMETA…
Un rumor invadía mi curiosidad, cuando aseguraban que algo extraño volaría como un ave por los aires, y que sería tan maravilloso espectáculo que ninguno dejaría de ir. ¿Qué será? Me preguntaba…con la leve palpitación de que yo iba a estar entre aquellos que no iban a dejar de ir. Decidí entonces preguntarle a mamá los detalles de aquel evento; ella sin otorgar la mínima importancia a mi pregunta me contestó: “No sé… que van a abrir esta semana el aeropuerto en Ibagué”… ¿Aeropuerto? Jamás había escuchado esa palabra, y como fue evidente la ignorancia de mamá sobre el asunto, preferí esperar llegar a la escuela y preguntar a
Al día siguiente después de 1 hora y media de camino y sin dar más espera, pregunté afanado a
Inició con una breve descripción de los aviones y su utilidad comercial…también nos dijo que eran utilizados para la guerra, aunque el Tolima escenario pleno de guerra y yo con mis 10 años jamás había visto uno de esos. Fue tan maravillosa la descripción de
Aquel día no pude concentrarme en la lección de historia patria y menos en la de historia sagrada, mi cabeza estaba invadida de aviones.
De regreso a casa, con mis dos compañeros de juego y aventura Rito y Vicente… empecé a planear lo que sería la realización de un sueño que acababa de nacer.
La verdad de planear no teníamos idea, pero lo único cierto era que debíamos llegar a las 10 de la mañana del día siguiente al lugar que tanta curiosidad había logrado despertar en nosotros…así que coincidimos en vernos a las 5 de la mañana en el árbol de Nogal ….
Nos despedimos y creo que ha sido la noche más larga de mi vida, pues añoraba inmensamente que el canto del gallo anunciara la partida…Estuve listo en menos de 15 minutos, monté en mi burro…y salí como si fuera para la escuela…llegué al Nogal y Vicente y Rito habían pasado una noche parecida, ni siquiera paré, sólo seguí y ellos tras de mí…
Fueron tres horas de camino en nuestros viejos y cansados burros…pero el espíritu soñador nos hacía creer que no podríamos ir a una velocidad mejor…eran casi las 9 de la mañana cuándo ubicamos el gran Aeropuerto Perales….la verdad fue muy fácil encontrarlo por la inmensa multitud espectadora…
De repente y como sí nuestro sueño estuviera patrocinado por Dios, apareció Don Pablo un amigo de papá…que inmediatamente al verme preguntó por él….yo sin dudarlo un segundo le contesté que el estaba adelante con mamá….entonces me ofreció ingresar a la fila con él y con mis amigos… Mi corazón parecía que fuera a estallar…estaba tan cerca de verlo…de oírlo… Cuándo de repente…y cómo una nueva sonrisa del Cielo…escuché que la fila no era para verlo, ni para oírlo…era para subir en él!
Mi sonrisa y la de mis amigos era imposible de borrar…y aunque las manos nos temblaban, mis ojos no dejaban de buscar su gran aparición, cuándo de repente y en medio de una estampida la fila desapareció…y de nuevo estaba presente la complicidad Divina, pues gracias a nuestra agilidad de niños logramos quedar justo en la entrada para abordar.
No sé en que lugar quedó Don Pablo, y la verdad poco me importó… lo cierto era que ya estábamos a 3 minutos del primer aterrizaje….y a 15 del primer despegue del Perales….
De repente el Ave comienza a hablar y nos da
Que hermoso es volar, que hermoso es estar en el cielo, pensé. Ya no hay cafetal, ya no hay amigos, ya no hay nada más…sólo el infinito al que había logrado conquistar…
Cuando en un sólo instante todo despareció y ahora sólo veía
Regresamos muy despacio, con la esperanza de no terminar el día, pero todo fue inútil, ya nos saludaba la noche. Nos despedimos y al llegar a casa, mamá me preguntó lo de todos los días “¿Aprendiste algo en
Hoy, Rito y Vicente ya están en el Cielo, y creo que Mamá logró entender también lo que quise decir aquella vez. Ahora a mis 73 años, tengo el mismo corazón que intentó estallar en el Perales aunque ya no late tan rápido ni soy tan ágil, pero he descubierto que no era aquella Ave
Lorena Beltrán G.